En un mundo aparentemente condenado a los atascos, ¿quién realmente necesita moverse? ¿Las personas o los automóviles? transporte sostenible, planificación urbana, nuevas fuentes de energía, actitudes individuales innovadoras: son maneras de repensar la movilidad en el siglo xxi para poner al hombre —y no los vehículos— como una prioridad.
El prestigio de Robert Cervero como pensador de las cuestiones relacionadas con la movilidad es comparable al de pocos investigadores en el mundo. Director del Centro de Transporte de la Universidad de California, Cervero ya há participado en proyectos de urbanización, tránsito y asuntos afines en distintos lugares del mundo (inclusive en Brasil, en el estado de Ceará) y es autor de seis libros sobre el tema. Nos concedió una entrevista en la que habla acerca de quién está ganando y quién está perdiendo La batalla de la movilidad.
En mayo de 1896, el neoyorquino Henry Wells pasó a la historia cuando protagonizó el primer incidente de tránsito de la era del automóvil. Piloteando su «carruaje sin caballos», atropelló a un ciclista; 114 años después de ello, fuimos testigos en agosto de 2010 del mayor atasco de todos los tiempos: en la provincia de Hebei, en China, una congestión vehicular que se extendió a lo largo de más de 1000 kilómetros duró 11 días.
«El usuario de automóviles no se da cuenta del costo que impone al resto de la sociedad su decisión de entrar en el flujo de tráfico», resume Luiz Carlos Ramos Paim, ingeniero mecánico y consultor especializado en transportes de la Cámara Legislativa de Brasília.