La conversión de los vehículos a gas natural, principalmente en las flotas de taxis de los grandes centros, ayudó a hacer popular el GNV. Es un combustible fósil, como el petróleo, pero con algunas diferenciaciones:
- brinda ventaja en el costo por kilómetro recorrido;
- por ser seco, no provoca residuos de carbono en las partes internas del motor, lo que aumenta la vida útil y el intervalo de cambios de aceite;
- tiene baja emisión de nitrógeno, dióxido de carbono y azufre, lo que contribuye a la mejora del aire en los centros urbanos.
Los coches convertidos al GNV se hacen bicombustibles, lo que le permite al conductor elegir la mejor opción a la hora de abastecer.